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No hay nada tan inseguro como la grandeza de los reyes

No hay nada tan inseguro como la grandeza de los reyes

Gennady GGG Golovkin

“No hay nada tan inseguro como la grandeza de los reyes”, dijo una vez Quilón de Esparta. Y el boxeo debe ser, posiblemente, el deporte en que más se vé.

Sea porque algunos púgiles estiran su carrera más allá de lo debido, traspasando sus propios límites físicos, o, simplemente, porque aparece en escena otro peleador mejor formado, más entrenado y, por qué no, más estudioso del juego.

Repasando la historia lo vimos siempre. Al irrepetible, pero ya deteriorado, Muhammad Ali, el joven Leon Spinks le arrebató el título en 1978, un ascendente Mike Tyson venció en paliza memorable a Larry Holmes, Rocky Marciano noqueó a Joe Louis, Oscar de la Hoya fue zamarreado tanto por Mayweather Jr. como por Pacquiao, pero antes aquél había hecho lo propio con la leyenda mexicana: Julio César Chávez. Roy Jones Jr. vio las sombras y fue derrotado varias veces por seguir peleando más allá de su apogeo. Retornando a los años color sepia, un astuto Cassius Clay le ganó dando espectáculo al temible Sonny Liston en febrero de 1964, no conforme, una década más tarde el mismo Cassius Clay, ya devenido en Muhammad Ali, más maduro y estratega, volvió a hacer historia cuando salió del retiro y noqueó al fresco e invencible George Foreman, en Kinshasa, Zaire en 1974. También le tocó pasar la antorcha al contemporáneo Sergio “Maravilla” Martinez, cuando, cuarenta años después del ‘Rumble in the Jungle’ de Ali y Foreman, en 2014, fue fácilmente superado por Miguel Cotto, en lo que finalmente sería su última pelea.

Golovkin vs Lemieux

Gigantes que parecían reyes eternos. Todos fueron víctimas y verdugos, todos menos uno, el hombre del momento: Gennady Golovkin, a.k.a. “Triple G”.

Un boxeador de potencia inagotable, que noquea a todo lo que le pongan en frente. Récord inmaculado de 34-0, con 31 KO, este kazajo parece invulnerable. Su última víctima fue David Lemieux, que luego de mucho espamento en los meses previos al match, resultó no ser más que mucho ruido y pocas nueces. Es que Lemieux nunca supo encontrarle la vuelta a la pelea y fue dominado de principio a fin, cuando el combate fue detenido en el octavo asalto.

Golovkin hace recordar a George Foreman, tanto por las cualidades positivas como las negativas. Positivamente, porque ambos son dueños de pegadas regias y de KO, ambos saben cortar bien el ring y cazar a sus rivales en un extremo cerrado del cuadrilátero, y ambos mantienen la compostura en todo momento. Pero negativamente porque ambos tienen los mismos defectos. Golovkin es un boxeador tan formidable como elemental, y eso es mucho decir. Es lento, aptitud que compensa con la fortaleza de su punch que desgasta fuertemente a sus rivales, y eso es prodigioso, por eso recibe poco castigo considerando que tiene un estilo de pelea que lo hace siempre ir hacia delante. Cada golpe que Golovkin lanza es anunciado y preanunciado, su defensa es básica, casi nula. Lemieux y Murray, cuando pudieron tirar, conectaron con sencillez golpes limpios. Murray no es un pegador, Lemieux es un boxeador del montón, solamente inflado por la prensa en la previa de esta contienda, en sus treinta y seis peleas anteriores no había victoria interesante, y la única contienda contra un rival de renombre (“El Veneno” Rubio), Lemieux había acabado noqueado en el séptimo asalto.

Pero volviendo a Triple G, además de escasa defensa no tiene piernas, en cada contienda corta muy bien el ring, eso seguro, pero nunca enfrentó a un rival que supiera dar un paso lateral, y menos que supiera lanzar un jab en retroceso, maestrías del boxeo defensivo, estilista y técnico.

Golovkin pareciera tener dos bloques de hierro en los pies, tosco en su andar, su único recurso es pelear desde la corta y buscar el KO, así, poco a poco va minando a sus rivales hasta que caen, claro que tampoco esto es para desmerecer, porque es una estrategia ideal para su estilo y lo aplaudimos por eso, pero no nos olvidemos de algo: lo mismo hizo Maidana con Broner y consiguió una victoria brutal, pero cuando intentó hacerlo contra Mayweather, un maestro de la defensa, fue largamente vencido las dos veces que pelearon.

La gama de golpes de Golovkin es variada, pero a la vez limitada. Usa constantemente golpes certeros como el hook, el uppercut y el directo, pero escasamente el jab, más que para medir al rival.

Hoy Golovkin cuenta con dos ventajas enormes: su temible pegada y poder para cortar el ring, y la falta de rivales de calidad en el peso medio desde el retiro de Maravilla Martinez. Y mientras no asome un nuevo Maravilla, esto es, un boxeador con pulida técnica, que sepa trabajar arriba y abajo, que sepa moverse en el ring, y aprovechar la velocidad del jab. En defiitiva, si quieren ganarle a Golovkin deben valerse de lo que Golovkin carece: jab, (larga) distancia y piernas que caminen el ring. Pero mientras eso no suceda el granítico Golovkin seguirá mandando en la división y difícilmente alguien logre destronarlo.

Por Rodrigo Cavazza